Archivo para febrero, 2010
LEYENDA DE GUANINA Y SOTOMAYOR
Guanina era una india taina, hermana de Agüeybaná el Bravo, jefe de la tribu y de un grupo de bravos guerreros, el cacique supremo de toda la isla de Puerto Rico. Guanina significa en el lenguaje taíno: “Resplandeciente como el oro”.
Los conquistadores españoles se habían apoderado de la isla de Borinquén, que así se llamaba entonces la isla de Puerto Rico.
En aquel tiempo, un indio llamado Guarionex vivía enamorado de Guanina. Guanina era la hermana del cacique supremo, o sea el jefe de todas las tribus de la isla.
Cada vez que Guarionex veía a Guanina, el corazón le latía de tal manera que parecía que se le quería salir del pecho. Cada vez que él la veía le declaraba su amor. Ella no le correspondía porque vivía enamorada de un conquistador español llamado Don Cristóbal de Sotomayor, alcalde mayor y fundador de un poblado al que había bautizado con su propio apellido.
Guarionex, lleno de odio mortal hacia Sotomayor, le gritaba: – ¡Don Cristóbal, uno de los dos debe de morir! Tú no mereces vivir porque me robaste el amor de Guanina, y yo no quiero seguir viviendo si me falta su amor.
Los indios ya no podían soportar más el trato cruel de los españoles. Los indios taínos los habían recibido con amistad y habían celebrado la ceremonia del guatiao (pacto de fraternidad que sellaban con el intercambio de nombres). Por eso al cacique Agüeybaná también se le llamaba Don Cristóbal (más…)
LA LEYENDA DE DIEGO DE SALCEDO
LA LEGENDA DE DIEGO SALCEDO
La Leyenda
En los comienzos de la conquista de Puerto Rico, los españoles esclavizaron a los habitantes de la isla. Los tainos creían que los españoles eran inmortales y por eso toleraron sus atropellos.
El cacique Urayoán se molesto mucho por los abusos a los que eran sometidos. Para ver si era cierto que los españoles no morían, dio instrucciones a sus hombres de que trataran de ahogar a un español.
La oportunidad de cumplir con la orden del cacique se les presentó a los indios cuando un joven español, llamado Diego Salcedo, les permitió que lo pasaran en hombros al otro lado del río Guaorabo (Añasco), para no mojarse la ropa. Los indios lo cargaron, mas cuando llegaron en medio del río lo dejaron caer y lo mantuvieron debajo del agua. Después lo sacaron a la orilla y lo velaron por varios días. El español estaba realmente muerto.
Una vez corroboraron su muerte, los taínos también corroboraron la no divinidad de los demás españoles. Enterados los caciques de la isla, deciden declararles la guerra. (más…)
LA PESTE NEGRA MEDIEVAL
“Y había muchos que morían en la calle de día o de noche, y otros, aunque morían en casa, notificaban a sus vecinos su muerte con el olor de sus cuerpos corrompidos.”
Bocaccio, Decamerón (1351).
Cuando se evoca el siglo XIV europeo, la imagen que devuelve la historia es la de crisis total. Durante estos años Guerra, Peste, Hambre y Muerte no fueron cuatro jinetes simbólicos que cabalgaban en el libro del Apocalipsis de Juan, sino la realidad cotidiana con la que Europa despedía al período medieval.
Al comenzar el siglo XIV, el mal clima y las escasas cosechas encarecieron el precio de los productos, haciendo cada vez más imposible que los modestos campesinos accedieran a una alimentación básica y facilitando el debilitamiento de las defensas inmunológicas. Al hambre general pronto se le sumó una guerra devastadora para Inglaterra y Francia: en 1339 comenzó la Guerra de los Cien Años, que contribuyó aún más a debilitar la actividad económica por las grandes pérdidas humanas y la destrucción de los campos.
COMENTARIOS RECIENTES